Esta fue la primera vez que pasamos por un Holiday Inn y la verdad es que quedamos bastante contentos así que desde luego no puedo no recomendarlo como alojamiento a tener en cuenta.
Quizá lo único malo de este hotel sea que está en medio de la nada, dentro del término de Oeiras, a unos 20 minutos de Lisboa, pero muy orientado sobre todo a gente de negocios y a grupos de excursiones, de hecho, pensamos que había una especie de campamento de franceses porque el hotel estaba lleno por un grupo donde se conocían y saludaban todos durante el desayuno.
Si estáis pensando en ver la zona de Sintra, Cascais, etc. Yo desde luego os recomiendo el hotel teniendo en cuenta que pasaréis todo el día fuera porque para dormir y desayunar está de maravilla y si tenéis que coger el coche para desplazaros pues resulta comodísimo por situación (junto a las entradas a la autopista); en nuestro caso ha resultado ser todo un acierto y por 100€ dos noches, un ofertón que tuvimos que pagar de forma anticipada pero que incluso ha hecho que fuera más rápido aún tanto el check-in como el check-out.
La habitación nos daba hacia el aparcamiento del hotel, que es gratuito si lo dejáis en el exterior y seguramente tendrá algún coste si usáis el garaje, pero vamos, yo a no ser que haga muy mal tiempo lo dejaría fuera porque las plazas eran muy amplias y el aparcamiento estaba bien.
Nada más entrar a mano derecha quedaba el cuarto de baño, no demasiado grande pero lo suficientemente funcional y con bañera (me gustó mucho que la forma de la cortina era elíptica de manera que no se salpicaba absolutamente nada el suelo del baño), y con un lavabo muy hondo en la parte de debajo de una panone enchapada con pequeños azulejos cuadrados. Más adelante y también a mano derecha quedaba una cama de matrimonio y al fondo también a la derecha un sofá.
Frente al sofá estaba situado el escritorio con una silla, y justo a la entrada pero esta vez a la izquierda había un pequeño armario y una luna de espejo de cuerpo entero junto a la que estaba colocado un secador de pelo en un soporte. La verdad es que me pareció curioso que hubieran colocado aquí el secador de pelo, pero funcionalmente es verdad que da mucho juego de cara a dejar el baño libre para que se pueda ir arreglando la otra persona con la que ocupas la habitación.
Aparte de esta descripción me faltaría indicaros que había una televisión sobre el escritorio y dos mesitas pequeñas a ambos lados de la cama de matrimonio.
Un detallito que nos resultó un poco rarillo fue que en el cuarto de baño junto a la puerta había una luna translúcida sobre la que estaba situado un foco halógeno de luz rosada y que se encendía de manera independiente al resto de focos del cuarto de baño. La verdad es que digo lo de rarillo porque aparte de un objetivo claramente decorativo no lo acabo de pillar demasiado.
En cuanto al desayuno pues deciros que el segundo día para nuestra sorpresa nos encontramos con que había donuts naturales aparte de la bollería consistente en croissants y bollitos dulces; fruta (manzanas, naranjas, mandarinas, etc); jamón York; queso; yogures; cereales; y zumo de naranja. En este caso, también teníamos máquina para el café, chocolate, tés, y como manera de proceder cada persona debía desayunar sobre una bandeja de manera que después las encargadas del comedor retiraban rápidamente las bandejas de la mesa dejando los lugares limpios para próximos clientes.
¿Recomendable?, pues yo creo que totalmente. La verdad es que la estética del hotel me recordó bastante a los hoteles Novotel y estuvimos muy cómodos, además de estar perfectamente situado a escasa distancia de la autopista y a un precio seguro que mucho más económico que si buscáis cualquier hotel por la zona de Cascais, etc. (a nosotros al menos nos parecían carísimos y encima mucho más viejos que el Holiday Inn de Oeiras).
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